El 29 de septiembre, la Municipalidad de Lima (MML) inició la construcción de la vía Rápida Próceres-Wiesse, un proyecto que busca disminuir el tiempo de viaje de dos horas a tan solo 30 minutos. No obstante, Gerardo Hermoza, representante del Corredor Morado, ha expresado su preocupación, señalando que la obra eliminará el carril de retorno destinado a este servicio. Esta modificación podría ocasionar demoras para los pasajeros, ya que se perdería la exclusividad del bus en el tránsito, afectando la eficiencia del sistema de transporte.
En conversación con La República, Hermoza indicó que sostuvo dos reuniones con funcionarios de la Municipalidad de Lima, en donde no obtuvo argumentos sólidos que justifiquen la realización de la obra en la avenida Wiesse. "Era clara la posición de que tenían que hacer (la obra) sí o sí. Sin fundamento ni nada", precisó el representante ante un escenario que generará conflictos en el transporte público que ya existe en la zona.
Ante este escenario, Hermoza indicó que el diseño de la vía rápida Próceres-Wiesse abarca un tramo de 3,6 kilómetros y, con su ejecución, el Corredor Morado perderá su carril de retorno. Indicó que la avenida Wiesse tiene dos carriles auxiliares en los laterales, en donde circulan colectivos y cústers informales. Sin embargo, con esta obra se eliminará un carril de transporte público en sentido de Lima hacia San de Lurigancho para que se construyan los cimientos de la obra en donde circularán los autos.
"¿Cómo regresará el transporte público a San Juan de Lurigancho? Lo van a mandar a la vía auxiliar con los autos y mototaxis que giren a la derecha. Es decir, con el transporte informal", sostuvo. Hermoza considera que esta vía rápida le quitará la exclusividad a la vía que usa el Corredor Morado, lo cual generará demoras en el tiempo de viaje del servicio. "Los buses demorarán más en llegar y en dar la vuelta para seguir su recorrido durante el día", precisó.

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