La crecida del río Chillón volvió a encender las alertas entre los vecinos de Puente Piedra, una zona históricamente vulnerable durante la temporada de lluvias. El incremento del caudal, registrado en los últimos días, coincide con precipitaciones constantes en la sierra de Lima, especialmente en la provincia de Canta, lo que ha generado preocupación por el estado actual del cauce y las condiciones de prevención en la parte baja de la cuenca.
A la altura del kilómetro 25.5 de la Panamericana Norte, el panorama es evidente: el río discurre con mayor fuerza por un tramo que luce estrechado, obstruido y saturado de residuos, una situación que, según advierten los propios pobladores, se arrastra desde hace meses debido a la falta de trabajos de limpieza y descolmatación. La acumulación de basura, escombros y desmonte de construcción ha convertido el cauce en un espacio de alto riesgo ante cualquier incremento adicional del caudal.
El aumento del nivel del río Chillón no solo responde a las lluvias registradas en la parte alta de la cuenca, sino también a un problema estructural que se repite cada verano: la ocupación del cauce con residuos sólidos y desechos de construcción. En este punto de Puente Piedra, vecinos y transeúntes observan cómo el río avanza entre bolsas de cemento, ladrillos rotos, piedras picadas, ropa y basura orgánica, elementos que reducen de forma considerable su capacidad de drenaje.
Desde un puente peatonal provisional, el cambio es notorio. Donde antes había varios metros de distancia entre la ribera y el agua, hoy el caudal se encuentra mucho más cerca del nivel urbano. La presencia de desmonte vertido en los bordes, con la aparente intención de “reforzar” las riberas, termina generando el efecto contrario: el cauce se vuelve más estrecho y el flujo del agua gana velocidad.

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