Un nuevo y polémico capítulo sacude la gestión del presidente José Jerí. El programa dominical Cuarto Poder reveló imágenes exclusivas de una segunda reunión no registrada entre el jefe de Estado y el empresario chino Zhihua Yang. El encuentro ocurrió el pasado 6 de enero en un establecimiento del jirón Paruro, en pleno corazón del Barrio Chino, bajo circunstancias que han dejado atónita a la opinión pública.
El hecho es trascendental por las irregularidades que lo rodean: el local, propiedad del propio Yang, había sido clausurado horas antes por la Municipalidad de Lima por infringir normas municipales. Pese a los carteles de cierre, el establecimiento abrió sus puertas exclusivamente para recibir al mandatario, quien llegó portando lentes oscuros y acompañado por seguridad del Estado, en una cita que fue omitida por completo de la agenda oficial.
La respuesta de Palacio de Gobierno ha sido calificada por diversos sectores como un argumento insólito. Según el área de prensa del Ejecutivo, el presidente Jerí acudió al lugar simplemente porque "quería comprar caramelos chinos", alegando que son sus favoritos. Esta justificación ha encendido un debate crítico sobre la seriedad del despacho presidencial y el respeto a la Ley de Transparencia.
En las imágenes de seguridad se observa a un Jerí visiblemente ofuscado mientras realiza una llamada telefónica, lo que contradice la versión de una "visita casual de compras". Este encuentro es decisivo para las investigaciones en curso, ya que es la segunda vez que se le vincula con Yang en menos de un mes, tras la reunión en un chifa de San Borja el pasado 26 de diciembre.
Es clave señalar que el uso de un local clausurado para fines presidenciales constituye una afrenta directa a la autoridad municipal. "El presidente debe ser el primero en respetar las normas; entrar a un local sancionado es un mensaje funesto para la legalidad", señalan expertos en derecho administrativo. La falta de transparencia en estos acercamientos se vuelve esencial para el control político que ya prepara el Congreso.
La situación es culminante en términos de credibilidad. Mientras el país enfrenta retos de seguridad y economía, las reuniones clandestinas del mandatario con empresarios extranjeros, bajo excusas de índole personal, debilitan la confianza en las instituciones. El Ministerio Público y la Comisión de Fiscalización tendrán un rol esencial para determinar si estos encuentros ocultan intereses particulares bajo el manto de la "amistad Perú-China".
La transparencia no es opcional, es una obligación constitucional. ¿Consideras que la explicación de los "caramelos chinos" es suficiente para justificar una reunión fuera de agenda en un local clausurado o crees que el Congreso debe intervenir de inmediato?

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