La Federación Internacional de Esquí está investigando nuevas formas de trampa en el salto de esquí, hay sospechas de que algunos deportistas podrían inyectarse ácido hialurónico en el pene.
La idea sería alterar la forma del cuerpo para que los trajes de competencia queden más holgados, lo que les daría mayor sustentación en el aire y permitiría saltos más largos.
Esto surge después de un escándalo con el equipo de Noruega en 2025, cuando se descubrió que habían modificado sus trajes para obtener ventaja aerodinámica.
Para controlar estas posibles trampas, la federación ahora mide con escáneres 3D la zona genital de los saltadores antes de cada competencia, asegurándose de que los trajes cumplan con las normas.

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