Cuando el diagnóstico obliga a migrar: el reto de enfrentar el cáncer  infantil lejos de casa
Lima, marzo de 2026.- En el Perú, recibir un diagnóstico de cáncer infantil no solo representa una lucha médica, sino también el inicio de un proceso de migración para muchas familias. Cada año, al menos 1.930 niñas, niños y adolescentes son diagnosticados con cáncer, siendo la leucemia el tipo más frecuente. Esto se vuelve más urgente, cuando el país solo cuenta con 27 oncólogos pediatras registrados en el Colegio Médico del Perú (CMP), de los cuales apenas dos ejercen fuera de Lima.

Esta concentración de especialistas obliga a cientos de niños y sus cuidadores a dejar sus ciudades de origen. “Muchas familias deben abandonar temporalmente sus trabajos, separarse de otros hijos y asumir altos costos de traslado y estadía. Para aliviar esta situación, hemos visto la necesidad de ampliar nuestro albergue Casa Magia, en Surquillo, que brinda apoyo a menores que deben viajar a Lima para continuar su tratamiento”, señaló la directiva de la Asociación de Voluntarias por los Niños con Cáncer.

De los casos diagnosticados anualmente, alrededor de 400 niños fallecen cada año, según el Ministerio de Salud (Minsa), muchos por diagnósticos tardíos o dificultades para continuar su tratamiento. Frente a esta realidad, la construcción de nuevos espacios busca brindar una atención integral que vaya más allá del alojamiento, incluyendo alimentación, soporte emocional y psicológico para las familias, terapia física, seguimiento social y articulación con hospitales, indicaron desde la institución.

El proyecto contempla la construcción de 18 nuevas habitaciones, lo que permitirá que el albergue reciba hasta 50 familias de distintas regiones. Este crecimiento refleja la necesidad de fortalecer los albergues especializados para niños con cáncer como una estrategia nacional para garantizar que los niños con cáncer puedan acceder a tratamientos especializados sin interrumpir su atención.

La iniciativa busca responder a una realidad que enfrentan muchas familias peruanas: tener que migrar a la capital para salvar la vida de sus hijos. El objetivo es que ningún niño interrumpa su tratamiento por falta de un lugar donde quedarse y que cada familia encuentre no solo un techo, sino también acompañamiento y contención durante uno de los momentos más difíciles de su vida.