Mucho antes de la llegada del Imperio Inca, rutas comerciales antiguas permitieron trasladar guacamayos amazónicos vivos desde la selva oriental de los Andes hasta la costa central de lo que actualmente es Perú.
Un equipo internacional de científicos demostró esta travesía excepcional mediante el análisis de plumas descubiertas en el sitio arqueológico de Pachacamac, revelando una red de intercambio avanzada y extensa, según detalló Popular Science.
Investigadores de Perú, España, Estados Unidos, Reino Unido y Australia confirmaron la existencia de rutas comerciales antiguas de más de 480 kilómetros que recorrían terrenos montañosos y desérticos. Utilizaron análisis genéticos, estudios de isótopos estables y modelado ambiental, lo que evidenció que la movilización de estas aves fue posible solo gracias a una sofisticada intervención humana, siglos antes del Imperio Inca.
La odisea de las aves comenzó en la selva amazónica, al este de los Andes, y finalizó en Pachacamac, un importante centro religioso ubicado en la costa central del actual Perú. Este recinto, habitado desde el 200 a.C., concentraba estructuras emblemáticas como el Templo del Sol y el Oráculo de Pachacamac.
El estudio identificó que las plumas correspondían a cuatro especies de guacamayo nativas del entorno selvático: el rojo (Ara macao), azulamarillo (Ara ararauna), rojo y verde (Ara chloropterus) y el amazona harinosa (Amazona farinosa). Ninguna sobrevive fuera del bosque húmedo.
George Olah, ecólogo y coautor del estudio, subrayó en Popular Science que “el oeste de los Andes era tan inhóspito hace mil años como lo es ahora”, y añadió que estas aves “no cruzan los Andes naturalmente”.
El traslado de los guacamayos posiblemente requirió semanas o meses para superar cordilleras y altiplanos, exigiendo cuidados especiales durante el viaje. Esta evidencia apoya la hipótesis de una red logística compleja y prolongada, diseñada y ejecutada por sociedades del antiguo Perú mucho antes de la construcción de los caminos imperiales.

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