Perú apuesta a los F-16 y se endeuda por USD 3.500 millones para tener la fuerza aérea más moderna de Sudamérica
En su columna para Infobae al Mediodía, el analista internacional Andrei Serbin Pont detalló que el Gobierno de Perú oficializó la compra de 24 aviones de combate F-16 Block 70, una operación valuada en USD 3.500 millones que busca posicionar al país a la vanguardia tecnológica militar en Sudamérica.

El especialista subrayó que “ese proceso de evaluación contempló una diversidad de aviones de combate y esa lista se fue reduciendo a tres aeronaves principales: los F-16, los Gripen producidos en Brasil y seleccionados recientemente por Colombia, y los Rafale F4 fabricados en Francia”. Según Serbin Pont, “el año pasado se había dado a entender que Perú se iba a volcar hacia los Gripen”, pero la crisis política que atravesó la presidenta Dina Boluarte frenó la firma del contrato.

“La compra representa un contrato de 3.500 millones de dólares, lo que se va a ejecutar en varias fases”, precisó el analista, y agregó: “La primera fase es un contrato inicial de 12 F-16, 10 monoplazas y dos biplazas, que va a tener un costo de 1.580 millones de dólares. Ese es un contrato directo entre la Fuerza Aérea de Perú y Lockheed Martin”.

La operación también incluye “otro contrato de 420 millones de dólares con Foreign Military Sales, las ventas de material militar por parte de los Estados Unidos, para equipamiento logístico en tierra, repuestos, soporte, capacitación y un avión de reabastecimiento en vuelo”.

La operación busca reemplazar una flota envejecida: “Allá por los años 90 la Fuerza Aérea de Perú compró viejos MiG-29 a Bielorrusia, y terminaron sin soporte técnico. Las otras aeronaves eran los Mirage 2000, con 40 años de servicio y sin buenos prospectos de modernización”.

Para el analista, la urgencia se explica en el contexto de “un conflicto fronterizo vigente con Chile”, recordando que “la última guerra convencional que tuvimos en el continente fue entre Perú y Ecuador en 1995, la Guerra del Cenepa”. La compra, entonces, responde a “la prioridad de modernizar las capacidades militares ante un escenario de riesgo permanente”.