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"Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional"

Impresionante boda del principe Sandino al estilo del altiplano


Cuotas de tradición y modernidad se combinan en los matrimonios del altiplano. En Juliaca, color, alegría y fe fueron captados por el lente del fotoperiodista Carlos Lezama en la ceremonia en la que el Príncipe Sandino, un cantante del folclor, dijo: “Sí, acepto”.

Mirian López Torres demoró diez años en darle el “sí” al Príncipe Sandino, el hijo del pueblo. En el ínterin practicaron el ancestral servinacuy y él se dedicó a llenar escenarios regalando sus canciones llenas de sabor y sincero amor de pobre, entre teclados, timbales, bajo eléctrico y zapateo elegante, porque había descubierto que no servía para la práctica de la enfermería sino para el ejercicio de sus cuerdas vocales. 

La boda de Felipe Coarite está ya escrita en Juliaca, Puno. Los muros de la iglesia matriz de Santa Catalina, en la plaza de Armas de Juliaca, fueron testigos del “sí” que la pareja se dio ante el Dios de los cristianos.

No solo llegaron los familiares y amigos de todo Puno y Lima (la familia de Coarite es de la provincia de Sandia), sino también los fans del cantante del otro lado de la frontera: desde La Paz, Oruro y Cochabamba. Por ello, se trató de la “boda del año” en la capital de la provincia de San Román y más allá, porque no todos los días un miembro de la realeza musical contrae matrimonio.

La boda del Príncipe Sandino, prometía. No por menos le llaman el Ídolo del Perú. Se había escogido para ello agosto, el mes de los desposados en el altiplano. Y el sábado 18 de agosto no cabía un alfiler en la colonial Iglesia Blanca de Juliaca.

Tras la bendición del sacerdote, familiares, amigos y seguidores fueron invitados a pasar al local La Escondida, donde un poderoso equipo cuadrafónico animaría la fiesta en al que compañeros de arte del Príncipe Sandino lo acompañarían en su paso a la fila de los casados.

¡Fue el matrimonio del 2018 de todo Puno!, que no es poca cosa, sino tierra de empresarios y artistas del folclor que saben celebrar bodas de ensueño, mejores que los de la lejana y apechugada Lima, con platillos regionales, "edificios" de cajas de cerveza y los mejores grupos en vivo.

Desde Bolivia llegaron Los Internacionales Ronisch, demostrando los lazos amicales con el Príncipe Sandino, un ídolo de multitudes en Bolivia. El avión de Lima arribó también cargado de amigos, familiares y artistas consagrados, digo la Diosa Hermosa del Amor, Dina Páucar, y el cantautor ayacuchano Max Castro, quien retornaba a Juliaca tras varios años. ¡Cintura, cintura, cadera, cadera...!, todo el Perú bailó por la feliz pareja a ritmo de morenadas, huaynos y cumbias.


ANDINA