El cielo de Lima nos tiene preparada una sorpresa las tardes de verano. Si bien nos tiene acostumbrados a su tonalidad gris y una bruma permanente, uno de los beneficios de vivir en una capital al pie del Océano Pacífico es encontrarnos en estos meses del año con un espectáculo de colores abrumador.
El ‘sunset’ limeño es un espectáculo sin costo para quienes viven o pasean cerca del mar, pero también para los distritos alejados de él. Desde las alturas, el verano abre la temporada de ‘avistamiento’ de atardeceres, y las lomas de la ciudad (aquellas que reverdecen en los meses de junio a octubre) ofrecen todo un circuito de flora, fauna y paisajes sorprendente.
Organizaciones ‘lomeras’ como las Lomas El Mirador, Lomas de Ancón, Lomas de Pamplona (en San Juan de Miraflores) y Lomas de Paraíso (en Villa María del Triunfo), organizan salidas para el público y así puedan disfrutar de la temporada de atardeceres y, al mismo tiempo, conocer de cerca este ecosistema limeño pocas veces apreciado, que sufre invasiones, y que no se apaga durante el verano, sino, cambia de paisajes y biodiversidad.
Con el mismo espíritu promotor del cuidado de las lomas, Andrea Ledesma, secretaria de Economía de la Asociación Circuito Ecoturístico Lomas del Paraíso sostiene que en la temporada seca, las lomas se convierten en un espacio para experimentar los mejores atardeceres de Lima, por ello de enero a mayo potencian las visitas guiadas hacia este mirador que ofrece la naturaleza.
Después de un recorrido por formaciones rocosas como la roca del oso, la calavera o la huella del perro; la observación de especies arbóreas y de fauna como lagartijas, lechuzas de arenales, vizcachas o el águila mora; y de incluso hallazgos arqueológicos, se cierra con broche de oro mirando el atardecer limeño:
El mejor espectáculo natural de Lima es gratuito, no se repite nunca más y solo se debe mirar al cielo.

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