La administración del presidente José Jerí enfrentará una persistente crisis de credibilidad debido a la percepción generalizada de corrupción. A pesar de que la mayoría de la población prefiere su continuidad para mantener la estabilidad, esta preferencia es frágil y podría erosionarse rápidamente ante nuevos escándalos o la falta de acciones contundentes.
La polarización entre la percepción de corrupción y el deseo de estabilidad sugiere un escenario político volátil, donde cualquier evento significativo podría inclinar la balanza hacia una demanda de cambio presidencial antes de 2026.
El 78% de la población total considera 'sospechosa' y reveladora de indicios de corrupción la reunión del presidente José Jerí con un empresario chino cuestionado.
Esta percepción de sospecha se intensifica ligeramente al 79% cuando se especifica que el empresario está vinculado al tráfico ilegal de madera, con un 88% en el NSE A y 87% en el NSE B.
A pesar de la alta percepción de corrupción, el 62% de los encuestados prefiere que el presidente José Jerí continúe en su cargo hasta julio de 2026, frente a un 33% que desea su reemplazo.
La preferencia por la continuidad del presidente es más marcada en Lima (66%) y en los NSE A (78%) y B (65%), mientras que en el NSE E es menor (55%).
La región Oriente muestra la mayor proporción de ciudadanos que desean que el presidente Jerí deje el cargo (40%), en contraste con el Norte (32%) y Sur (33%).

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