La que hace apenas unos días se arrastraba por los cerros y ollas comunes pidiendo votos con una pierna vendada y rostro de sufrimiento, hoy luce más sana que nunca. Patricia Chirinos ha reaparecido tras su estrepitosa derrota electoral y, ¡oh, sorpresa!, su famosa cojera ha desaparecido por completo. ¿Será que el aire de la post-elección tiene propiedades curativas o es que el guion de la víctima ya no le sirve para nada?
Durante toda la campaña, la vimos usando sillas de ruedas y vendajes aparatosos para intentar dar lástima y rascar algunos votos, pero como el pueblo del Callao no es tonto y le dio la espalda dejándola sin su ansiado escaño en el Senado, la congresista decidió que ya no era necesario seguir con la actuación. ¡Se acabó el tiempo de besar viejitos y subir cerros con dolor fingido!.

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