Las prioridades que el próximo gobierno debe atender en materia educativa para impulsar el país hacia el desarrollo
Lima, julio de 2026.- A pocos días del primer mensaje a la Nación por Fiestas Patrias de la presidenta electa Keiko Fujimori, el Perú tiene la oportunidad de redefinir su rumbo como país; de iniciar una etapa para impulsar reformas que trasciendan un periodo de gestión y sienten las bases de un progreso sostenible. En este camino, la educación debe ocupar un lugar prioritario porque de ella depende el desarrollo de las próximas generaciones de peruanos.

Como principal legado, CADE Educación 2026 de IPAE Acción Empresarial, presentará una Hoja de Ruta urgente con propuestas concretas para mejorar la calidad educativa, construidas a partir de los contenidos y conclusiones desarrollados durante las sesiones, con el propósito de generar un impacto positivo en el sistema educativo nacional.

Construir consensos y apostar por políticas que mejoren los aprendizajes, potencien el liderazgo docente y preparen a los estudiantes para el futuro significa apostar por un país con más oportunidades, mayor desarrollo y mejores condiciones para las próximas generaciones.

Si bien el Perú ha logrado destinar mayores recursos al sector, la calidad de los aprendizajes continúa siendo la gran deuda pendiente. Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje 2025 evidencian que siete de cada diez estudiantes de cuarto de primaria y segundo de secundaria aún no alcanzan niveles satisfactorios en comprensión lectora y matemática.

Ante ello se debe de colocar la recuperación de los aprendizajes en el centro de la agenda nacional. El nuevo gobierno debe de construir una política educativa con visión de largo plazo que trascienda las coyunturas y garantice que cada estudiante desarrolle las competencias necesarias para desenvolverse en un mundo cada vez más dinámico y tecnológico.

Capacitación docente continua y uso de nuevas tecnologías. Para lograrlo, es indispensable priorizar el fortalecimiento de los aprendizajes, impulsar una política integral de desarrollo docente y consolidar el liderazgo pedagógico en las escuelas. Los docentes son el principal motor del cambio educativo y requieren herramientas, capacitación continua, evaluaciones para medir y mejorar su desempeño, y condiciones que les permitan responder a los desafíos del cambio constante.

Asimismo, el uso de las nuevas tecnologías abre una oportunidad para transformar la educación. El reto no es solo incorporarlas, sino hacerlo de manera estratégica y ética, fortaleciendo las competencias digitales de los docentes y estudiantes para potenciar sus aprendizajes y reducir las brechas.

Modernización y políticas educativas con visión a largo plazo. El país también necesita modernizar su sistema de educación superior para responder a las nuevas demandas del mercado laboral y las necesidades del país. Esto implica fortalecer la educación superior tecnológica y también la educación universitaria, ampliar las oportunidades de acceso para más jóvenes y asegurar una formación pertinente que permita desarrollar el talento que el Perú necesita para impulsar su crecimiento.

Sin embargo, ninguna transformación educativa será sostenible sin continuidad. Las reformas requieren estabilidad institucional, articulación entre los distintos niveles de gobierno y una visión compartida que permita consolidar políticas públicas más allá de un periodo presidencial.

 

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