La advertencia parte de una realidad que preocupa: de los aproximadamente 15 mil kilómetros de tuberías de alcantarillado que administra Sedapal, entre 4,800 y 4,900 kilómetros —cerca de la tercera parte— tienen más de 30 años de funcionamiento.
Así lo dio a conocer el ingeniero sanitario Guillermo León, tras analizar los indicadores de gestión publicados por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).
En el caso específico de Sedapal, explicó que “tenemos redes de más o menos unos 15,000 km de tuberías de alcantarillado en el subsuelo y de ellas casi la tercera parte, aproximadamente 4,800 o 4,900 km, ha superado los 30 años de funcionamiento”.
De esa cantidad, “las más vulnerables, en este momento, son las redes primarias, los grandes colectores”.
Los sectores más próximos al mar presentan mayores condiciones de vulnerabilidad por sus características hidráulicas. Dentro de cada distrito, además, existen zonas bajas o depresiones naturales que pueden acumular grandes cantidades de agua.
De acuerdo al ingeniero León, la antigüedad de las redes no es el único problema. El crecimiento acelerado de Lima, la expansión urbana y la falta de inversiones suficientes para ampliar la capacidad de los grandes colectores han generado una sobrecarga hidráulica que incrementa el riesgo de colapsos.
El tipo de material también es determinante.
Las tuberías antiguas de concreto, por ejemplo, pueden sufrir corrosión debido a los gases presentes en las aguas residuales, lo que incrementa su vulnerabilidad.
A nivel nacional, el diagnóstico también es preocupante: alrededor del 43% de los colectores primarios y secundarios se encontraría en riesgo alto o muy alto frente a desastres, debido principalmente a su antigüedad y tipo de material.
Las redes primarias, que son las de mayor diámetro y conducen grandes volúmenes de aguas residuales, concentran buena parte de la preocupación. Algunas tienen 30, 40, 60 e incluso 80 años de antigüedad.

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