Los Tucos de Cajamarca el grupo que llevo el humor y las costumbres cajamarquinas a sus inolvidables huaynos
Entre guitarras, voces y letras llenas de picardía, Los Tucos de Cajamarca construyeron un sonido que muchos identifican inmediatamente con las fiestas y costumbres de la sierra norte del Perú.

La historia de la agrupación está estrechamente ligada a Napoleón Juan Arribasplata Campos, su fundador, director, compositor y cantante, nacido el 27 de enero de 1944 y procedente de Yerba Santa, en la provincia cajamarquina de Hualgayoc.

Su acercamiento a la música comenzó desde niño. Mientras realizaba labores de pastoreo, fabricaba sus propias antaras y quenas utilizando carrizo. A los 13 años dejó su tierra y se trasladó a Trujillo, ciudad donde continuaría desarrollando aquella temprana afición musical participando en serenatas y actividades escolares.

Con el tiempo nació Los Tucos de Cajamarca, agrupación que alcanzó presencia discográfica hacia finales de la década de 1970 y encontró en el huayno cajamarquino su principal forma de expresión.

Junto a Arribasplata destacó Marino Morales, recordado entre los seguidores de la agrupación como la “Voz de Oro” de Cajamarca y asociado a varias de las interpretaciones de sus primeros años.

Los Tucos encontraron una identidad propia contando mediante sus canciones situaciones cercanas a la gente. Sus letras podían hablar del amor y el desamor, pero también recurrían al humor, la picardía y escenas de la vida cotidiana, acompañadas por el sonido de las guitarras y el ritmo característico del huayno de esta parte del país.

Y entre todas aquellas canciones existe una que quedó especialmente asociada a su nombre: “Corazón de Ají Morado”.

A ella se sumaron temas como “La cinta de tu sombrero”, “Tu casa nueva”, “Tuco malagüero” y “La llave de la cocina”, canciones que ayudaron a mantener presente el nombre de la agrupación entre distintas generaciones de seguidores del folclor cajamarquino.

Hasta su propio nombre guarda una referencia andina: “tuco” es el nombre con el que se conoce al búho en esta tradición, una denominación que terminó convirtiéndose en la identidad de una agrupación estrechamente vinculada a Cajamarca.

Hoy, escuchar nuevamente a Los Tucos de Cajamarca es también reencontrarse con una forma de cantar las costumbres, el humor y las vivencias de los pueblos de la sierra norte peruana.