Más de la mitad de municipalidades no está preparada para atender una emergencia ante el riesgo por el fenómeno el niño
Más de la mitad de los gobiernos locales del país presenta una capacidad baja para responder ante una emergencia, según el informe ¿Están preparadas las municipalidades para afrontar el Fenómeno El Niño?, elaborado por el Instituto Aklla. El estudio señala que 986 de 1.891 municipalidades, equivalentes al 52,1%, se encuentran en esta situación.

El diagnóstico cobra relevancia ante el escenario asociado al Fenómeno El Niño, que contempla lluvias intensas y déficit hídrico en distintas zonas del país. De acuerdo con los datos recogidos por el Instituto Aklla, 893 distritos de 22 regiones fueron declarados en emergencia por lluvias intensas y otros 607 distritos de 16 regiones por déficit hídrico.

La evaluación considera elementos necesarios para la atención de la población durante una emergencia, como la existencia de brigadas, almacenes de bienes de ayuda humanitaria y los recursos disponibles en estos espacios. A ello se suma la ejecución del presupuesto destinado a prevención, reducción y respuesta ante desastres, que también presenta importantes diferencias entre los gobiernos locales.

El índice elaborado por el Instituto Aklla cruza la conformación de brigadas y la disponibilidad de un local de almacén junto con bienes de ayuda humanitaria. Bajo estos criterios, 986 gobiernos locales, el 52,1% de los evaluados, tienen una capacidad baja; 443 (23,4%) alcanzan un nivel medio y 462 (24,4%) presentan una capacidad alta.

La situación también varía según el tipo de riesgo. Entre los distritos declarados en emergencia por lluvias intensas, el 48,1% de sus municipalidades tiene una capacidad baja. En los afectados por sequía, la proporción llega al 48,4%, mientras que en aquellos expuestos a ambos eventos alcanza el 53,8%.
Incluso los distritos que no fueron incluidos en las declaratorias presentan dificultades. El informe señala que el 61,4% de las municipalidades ubicadas en estas zonas registra una capacidad baja de respuesta, frente al 18,6% que alcanza un nivel alto.