Con el inicio de la temporada de verano y el creciente flujo de bañistas en todo el litoral peruano, un problema grave ha encendido las alertas: una mayoría de las playas del Perú no cumple con los estándares mínimos de salubridad establecidos por el Ministerio de Salud (Minsa), lo que representa un riesgo real para la salud pública.
Según los reportes oficiales en el portal del Minsa —a través de la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (DIGESA)— 157 balnearios costeros fueron declarados como “no saludables” para la recreación humana, lo que implica que estas zonas no reúnen las condiciones ambientales básicas para garantizar la seguridad de los bañistas.
Los criterios exigidos para la evaluación —definidos en la Directiva Sanitaria N° 038/MINSA-DIGESA— se basan en una combinación de factores microbiológicos, físico-químicos y de condiciones del entorno que pueden afectar la salud de las personas que se bañan, caminan o pasan tiempo en los balnearios. Se miden: la calidad microbiológica del agua, la calidad de limpieza de la playa y la disponibilidad de servicios higiénicos y recipientes para residuos. Basta que uno de estos criterios no se cumpla para que una playa sea catalogada como “no saludable”.
En las últimas tres semanas del 2025, a puertas del verano, los monitoreos realizados por DIGESA en un total de 237 playas evaluadas a nivel nacional mostraron que 157 balnearios fueron declarados no saludables. Por otro lado, solamente 80 lograron reunir los estándares suficientes para ser considerados seguros.
Además, solo en la región de Lima existen 68 playas no saludables, con tan solo 26 que sí cumplen los criterios. En el caso del Callao, cinco playas no son aptas, y cuatro sí lo son. Lo más notorio es que, a nivel nacional, destacan los nombres de conocidos balnearios que no pasan el filtro de Digesa. Entre ellos, Pimentel (Chiclayo), Los Pulpos (Punta Hermosa), Punta Rocas (Punta Negra), Los Yuyos (Barranco), Naplo (Pucusana) y Chucuito (Callao).

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