La Policía Nacional del Perú (PNP) ha asestado un golpe decisivo contra la delincuencia juvenil en el distrito de San Juan de Miraflores. Durante la madrugada de este sábado, efectivos policiales desarticularon una peligrosa banda criminal presuntamente integrada por adolescentes de apenas 15 y 17 años, quienes estarían involucrados en delitos de robo agravado y extorsión en la zona sur de la capital.
El operativo, liderado por el propio Comandante General de la PNP, Óscar Arriola, permitió la captura de estos sujetos en flagrante delito. Según las investigaciones preliminares, los menores utilizaban armas de fuego para amedrentar a comerciantes y transeúntes, sembrando lo que la autoridad calificó como un clima de "caos y zozobra" en el distrito.
La captura de estos adolescentes se produce en un momento trascendental para el marco legal peruano. El General Arriola aprovechó la intervención para cuestionar duramente el reciente fallo del Tribunal Constitucional (TC), que prohíbe juzgar a menores de 16 y 17 años como adultos. "Es un retroceso muy funesto", manifestó el alto mando, señalando que las mafias aprovechan la inimputabilidad relativa de los menores para cometer crímenes atroces.
Durante la intervención se incautaron réplicas de armas, teléfonos celulares presuntamente robados y envoltorios de sustancias ilícitas. La participación de menores en estructuras criminales se ha vuelto un factor esencial de análisis para la inteligencia policial, ya que actúan con la ferocidad de un adulto pero bajo un sistema de justicia juvenil mucho más flexible.
Es crítico mencionar que, tras el fallo del TC, estos detenidos no podrán ser enviados a penales convencionales, sino que deberán ser derivados a centros de diagnóstico y rehabilitación como "Maranguita". Esta situación es considerada culminante por la PNP, que advierte una posible ola de reincidencia si no se endurecen las medidas socioeducativas.
La seguridad en San Juan de Miraflores ha sido reforzada tras este operativo, pero la preocupación entre los vecinos persiste. La presencia de menores armados es un elemento clave que define la nueva cara de la inseguridad ciudadana, donde la edad ya no es un indicador de la peligrosidad de los delincuentes.
El éxito de estas capturas depende ahora del Ministerio Público y de cómo se aplique la nueva doctrina del TC. ¿Crees que los centros de rehabilitación juvenil son realmente efectivos para reintegrar a estos menores o representan un riesgo de impunidad para la sociedad?

0Comentarios