China participa en la construcción del primer túnel submarino de América Latina, una megaobra de 1,5 kilómetros de longitud, de los cuales 870 metros estarán bajo el agua. El proyecto contempla una inversión de R$ 6.800 millones, cerca de US$1.330 millones, y permitirá la circulación de automóviles, camiones, transporte público, peatones y ciclistas. Su entrada en operación está prevista para 2031.
Esta megaobra implementará la técnica de túnel inmerso mediante grandes módulos de concreto colocados en una zanja del fondo del canal. El diseño incluye tres carriles por sentido, capacidad para el Veículo Leve sobre Trilhos (VLT) y reducirá el recorrido habitual de 50 a solo cinco minutos.
Brasil ejecutará el primer túnel submarino de la región bajo el canal de acceso al puerto de Santos, con la meta de unir esa ciudad con Guarujá. La constructora portuguesa Mota-Engil adjudicó la licitación de la asociación público-privada (PPP) en septiembre de 2025 y asumió la edificación, gestión y conservación de la obra. Ese contrato de concesión posee un plazo de vigencia de 30 años.
La participación de China destaca por medio de China Communications Construction Company (CCCC), socio estratégico de la firma lusitana desde 2021 a través de Epoch Capital Investments. En abril de 2026, la filial asiática bajó su tenencia accionaria del 32,41% al 31%, pero aclaró de forma explícita que la maniobra no modificaba su compromiso con la alianza estratégica establecida con Mota-Engil.
El rol oriental trasciende el ámbito financiero. Un informe de la Municipalidad de Guarujá emitido en marzo de 2026 constató la asistencia de especialistas del consorcio CCCC y la compañía de Portugal en juntas técnicas sobre los accesos viales del megaproyecto. Así, la presencia del gigante asiático respalda tanto la estructura corporativa como la ingeniería de la megaobra.

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