Antes de convertirse en nombres reconocidos del folclor peruano, Lucio y Tomás Pacheco Claros fueron dos hermanos nacidos en el pequeño pueblo de Santa Cruz, distrito de Leoncio Prado, provincia de Huaura, en el llamado Norte Chico de Lima.
Con los años formarían una dupla muy particular: Tomás ponía la voz y las composiciones; Lucio hacía hablar al arpa.
Tomás Pacheco nació el 29 de diciembre de 1939 y llegó a ser conocido por su particular estilo interpretativo. Lucio, por su parte, destacó como arpista y recibió un sobrenombre que reflejaba la impresión que causaba su habilidad con el instrumento: “El Satanás del Arpa”.
Su trayectoria comenzó a tomar fuerza desde finales de los años cincuenta. Como muchos artistas andinos de aquella generación, encontraron importantes espacios de difusión en los coliseos de Lima y las presentaciones radiales en vivo, donde el público provinciano mantenía un fuerte vínculo con la música de sus lugares de origen.
Los hermanos desarrollaron principalmente el huayno con arpa del Norte Chico. La combinación de la voz de Tomás con la ejecución de Lucio les permitió construir un sonido fácilmente reconocible y contribuir a la difusión del arpa como protagonista de este estilo musical.
Durante los años setenta realizaron grabaciones para El Virrey. Entre sus producciones aparece Mi arpa y mi serenata y, en 1973, un lanzamiento bajo el nombre de Lucio Pacheco y su Arpa, donde figuraba “Mi cuñadita”, composición de Tomás.
Pero una canción terminaría trascendiendo especialmente a sus intérpretes originales.
Se trata de “Mi linda flor”, conocida popularmente como “Qué linda flor”, composición de Tomás Pacheco que muchos años después volvería a alcanzar enorme popularidad mediante nuevas versiones. El repertorio de los hermanos también incluyó canciones como “Dos cervezas, cantinero”, “Recordé tu nombre”, “Ay cariño”, “Piedra resbalosa” y “Hogar triste”.
Su música llegó incluso a Bolivia, donde realizaron presentaciones y encontraron público para sus huaynos. Lucio también acompañaría posteriormente con su arpa las grabaciones de otras figuras del folclor peruano.
Tomás Pacheco falleció el 14 de agosto de 2022, a los 83 años. Pero aquellas canciones que interpretó junto a su hermano continuaron sonando.
Lucio y Tomás Pacheco pertenecen a esa generación de músicos que llevó el huayno desde los pueblos y los coliseos hasta los discos y las radios, dejando al arpa como protagonista de una música que todavía despierta recuerdos.

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