Luego de afrontar sus primeros meses en Colo-Colo de Chile, el veterano jugador de 40 años sorprendió con una reflexión sobre el precio de la fama y reconoció que le gusta volver a la vida que llevaba antes del torneo.
“He perdido mi paz y tranquilidad. Ya no tengo privacidad, o al menos mucha menos que antes. Ahora salgo, voy a un restaurante, y siempre hay alguien que quiere sacarse una foto conmigo o pedirme un autógrafo. O, peor aún, alguien me está grabando”, manifestó en diálogo con The Observer.

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